Después de más de cien horas, puedo decir que he disfrutado al 100% de este Zelda. Y ha sido una experiencia sencillamente genial, llena de misterios por descubrir, increíbles paisajes y rincones en los cuales perderse como si de unas vacaciones virtuales se tratase.

A continuación os expongo mi visión sobre este increíble Obra Maestra de Nintendo.

Historia

Link despierta en lo alto de una meseta rodeada por unos acantilados, los cuales delimitan la primera zona «tutorial» del juego, de la cual no podremos salir hasta no obtener el parapente.

Las vistas sin límites del inmenso mundo que le espera a Link en esta aventura es impresionante y da a entender de primeras lo que Nintendo quiere que sea un juego de «mundo abierto».

zelda-panoramica
Link admirando Hyrule desde las montañas

La historia dice que Link ha estado durmiendo durante 100 años a causa de sus heridas en su batalla con Ganon. Tras despertar, se da cuenta de que la princesa sigue conteniendo a Ganon en el castillo y que debe habilitar de nuevo las cuatro bestias divinas para ir y asestarle el golpe final, aunque, el paso por las bestias divinas es totalmente opcional y es una opción que se hace inaudita en la saga.

Es genial volver a encontrar a las míticas tribus de Zelda, los Zora, los Orni, Gerudo… una amplia y variada puesta en escena de pueblos y escondrijos, como los Kologs, que no sólo están bien escondidos, si no que resumen en parte el espíritu de aventura este Zelda, no hay waypoints ni nada que seguir en esta aventura, todo se descubre viajando, escuchando rumores, siguiendo las pistas que nos dan los NPCS.. Y es algo que se agradece, ya que a un servidor le ponen de mal humor los videojuegos que «te llevan de la manita» durante una supuesta aventura.