Kingdom Come: Deliverance, es uno de esos juegos profundos en los que puedes verte inmerso cientos de horas y una vez acabado, tener ganas de más. A continuación os resumo un poco la historia sin hacer mucho spoiler.

Las primeras horas de juego, las pasaremos (al contrario que muchos juegos de su género), de forma muy tranquila y habituándonos tanto a los controles como a nuestro personaje, Henry.

Encarnaremos a este humilde aprendiz de herrero mientras realizamos tareas mundanas, nos divertimos con los amigos, ligamos con la moza del pueblo o nos enfrascamos en una divertida pelea a puñetazos.

Kingdom Come melee
¡Pelea como un hombre!

Pero no todo son risas y jolgorio, cuando menos lo esperas, el pueblo es atacado por un numeroso ejército de origen desconocido y todo lo que Henry conoce y ama, es devastado por las llamas o por los malvados soldados. Durante el resto de la historia, veremos como Henry sube en la escala social a medida que avanzamos.

Historia

La historia es un punto fuerte de Kingdom Come: Deliverance, ya que consigue que tomes conciencia de la pérdida y la sed de venganza de Henry.

Tanto este primer momento como muchos otros a lo largo de este magnífico RPG nos hará estar enganchados a la pantalla durante muchas horas, ávidos de más información y aventuras, de alguien con quien puedes sentirte tan identificado como Henry.

Kingdom Come: Deliverance, no es el típico RPG con magos, elfos, enanos o dragones, es una especie de simulador medieval donde prima el «realismo» (evidentemente hasta un punto, ya que si no Henry moriría de disentería al segundo día) en el que se basa la aventura, para hacernos creer que realmente estamos en el medievo y no en otro Skyrim.