Después de años de ponernos los dientes largos con vídeos del desarrollo, artworks y demás, al final tenemos en nuestras manos el esperadísimo Sea Of Thieves de Rare.

Un juego multijugador de piratas, donde buscaremos tesoros, hundiremos barcos y beberemos grog hasta reventar.

La primera impresión es la que cuenta

La primera impresión que te llevas al entrar a Sea Of Thieves es brutal, un mar increíble que parece real, unos decorados muy bonitos con muchos detalles, personajes divertidos… todo parece indicar que va a ser un juego increíble e infinito.

Sea of thieves
¡Vamos a chocar!

El problema llega cuando te das cuenta como jugador que todo es un decorado y que la participación del jugador se limita por completo a emociones, coger cofres, chatear y matarse entre sí. Punto final.

No hay nada que descubrir en esa increíble cueva que has visto, no encontrarás nada en ese altar que está tan escondido y tan detallado.

Progresión en Sea Of Thieves

En este punto es en el que flaquea Sea Of Thieves y le salen los colores a Rare y Microsoft. No hay nada, absolutamente nada, que te aliente a seguir jugando.

En lo único que puedes gastar tu oro conseguido a base de grindeo puro (conseguir cofres y venderlos), es en skins, que además de no cambiar ninguna estadística del personaje o del barco, hay un número muy reducido de ellas.

sea of thieves baile
Nada mejor que una balada en el puerto.

Hay muchísimas cosas que podrían hacer de este juego